HISTORIA DE SALAMANCA
DESDE LOS ORIGENES HASTA EL INICIO DE LA EDAD MEDIA
En la época anterior a la dominación romana la cuenca del Duero estaba ocupada por los
"vacceos". Este pueblo constituyó dos fortalezas para defender el lado occidental de sus
dominios, una en Zamora, llamada Ocello Durii, y la otra en Salamanca, denominada Salmántica.
El núcleo surgido en torno a esta segunda fortaleza llegó a alcanzar una cierta
importancia según varios historiadores.
Anibal sitia la ciudad en el siglo III A.C.. Los cercados incapaces de prolongar su defensa
ofrecen 300 talentos de plata y otros tantos rehenes. Reducidos por segunda vez, los sitiados
salen de la ciudad abandonándolo todo pero las salmantinas sacaron ocultas cuantas espadas
pudieron. Cuando los invasores saqueaban la ciudad los salmantinos caen por sorpresa sobre
ellos, vengando sus agravios. Anibal impresionado por el gesto devuelve bienes y hogares.
Con la victoria de los romanos sobre los cartagineses se consolida la ocupación romana y el
desarrollo de la ciudad. Su importancia como centro de intercambio de productos y el hecho
de su localización junto a un vado natural sobre el Tormes colabora a que pase por la ciudad
una de las calzadas romanas más importantes de Hispania, la Via de la Plata. Fue
trazada en el siglo I para conectar el sur de la Península con el norte, uniendo Emérita
Augusta (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga). Para el paso de esta vía se construye un
importante puente, probablemente en la época del emperador Trajano. Su estructura está formada
por 27 arcos de medio punto, de 23 cm de luz y 34 de altura. De la fábrica primitiva
se conservan los quince arcos más próximos a la ciudad.
Los romanos cercan el recinto urbano. La Via de la Plata, principal eje de comunicación con el
exterior, atraviesa la ciudad siguiendo el trazado siguiente:
Desde la puerta del Río, el camino giraba a la izquierda por la calle de Veracruz, continua
por la calle Libreros, atravesando el solar de la Clerecía, para salir a la antigua Puerta.
Desde este punto continua por la calle Meléndez, Plaza Mayor, hasta abandonar el recinto urbano.
Parece ser que la calle Libreros era la principal vía de la ciudad romana. La travesía de la Vía
de la Plata fué un eje fundamental en la organización del crecimiento de la ciudad.
Otras calzadas secudarias llegaban a la ciudad procedentes de las actuales Medina del Campo,
Alba de Tormes, Ledesma y Ciudad Rodrigo.
Con el fin del Imperio Romano, se establecen los alanos en Lusitania, provincia en al que se
encuentra enclavada el núcleo de Salamanca. Este pueblo fue posteriormente vencido por los godos.
Sobre la evolución de la ciudad en la época visigoda se tienen pocos datos. En el siglo IV la
muralla romana se transforma en otra con torreones, sobre el mismo trazado y la mayor parte
de la fábrica fué destruida. Esta perseverancia en la localizción en la misma área es prueba
del valor estratégico del emplazamiento.
En el año 712, al inicio de la invasión musulmana de la Península, Muza-ben-Nuseir conquistó
Salamanca.
Durante la Alta Edad Media gran parte de los núcleos habitados del Valle del Duero fueron
destruidos o abandonados a causa del papel fronterizo de la zona. Salamanca quedó reducido
a un núcleo carente de importancia, quizás despoblado.
Tras la invasión musulmana las incursiones de los monarcas asturianos en la zona no pretendían
el asentamiento de núcleos cristianos, sino el traslado de población al norte del país.
Alfonso I de León reconquista la ciudad destruyendo sus fortalezas y dejándola abandonada.
Ordoño I la reconquista de la nueva ocupación sarracena en el año 863. El rey Alfonso III
conquista de nuevo la ciudad abandonándola ante la presión de las tropas cordobesas.
Ramiro II
fue el primer rey de la Reconquista que planificó una repoblación en la cuenca del Tormes. Poco
después de su victoria sobre Abderramán III en Simancas (939) estableció pobladores de origen
leonés en varios lugares del Tormes, Salamanca entre ellos. Esta repoblación fue efímera ya que
Almanzor arrasa de nuevo la ciudad en el año 986 en su campaña contra Zamora.
A partir de este momento no hay muchas referencias sobre Salamanca. Estas guerras civiles con
su secuela de hambre y abandono de tierras de cultivo y despoblaciones trajo también la ruina del
núcleo salmantino.
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