Salamanca fue una de las primeras ciudades de la meseta española conocida por los historiadores
de la antigüedad.
En la época romana, Salamanca fue un importante centro comercial debido a sus especiales características
de accesibilidad y defensa. Una de las más importantes calzadas romanas, la vía de la Plata,
atraviesa la ciudad.
Durante la dominación musulmana fue una época de decadencia. Posteriormente, en el siglo XII se
inicia la repoblación de la ciudad, que alcanzas su mayor auge durante el reinado de los Reyes
Católicos. Durante su mandato se inicia la construcción de la Catedral Nueva y el edificio de
la Universidad.
Salamanca se convierte en la ciudad renacentista por excelencia. Al esplendor de la ciudad
contribuye el ambiente universitario propicio a la comunicación de las ideas humanistas, la
riqueza generada por el comercio de la lana y el poderío latifundista de la nobleza.
Cristóbal Colón llegó a Salamanca a finales de 1484, después de haber fracasado sus propuestas
ante la junta de Córdoba. Fue acogido en el convento de San Esteban.
En el año 1520 se produjo el alzamiento de los Comuneros de Castilla, capitaneados en Salamanca
por Don Pedro Maldonado y Don Francisco Maldonado. Fueron derrotados en Villalar en 1521 por
las huestes del emperador.
El 26 de enero de 1626 se produjo una violenta tempestad de viento y agua que provocó el
desbordamiento del río Tormes y la destrucción de gran parte de la ciudad.
Durante los siglos XVIII y XIX se produce un notable decrecimiento, debido a la crisis del poder
religioso, a la crisis de la Universidad y a la Guerra de la Independencia, en la que se
destruye una tercera parte de la edificación monumental.
A fines del siglo XIX se inicia un fuerte crecimiento debido al auge económico y la revolución
industrial, que provoca el desarrollo de la urbanización, derribándose la muralla entre 1867 y 1868.
Durante la Guerra Civil, Salamanca se adhirió al bando
nacional. El General Franco
estableció en la ciudad su cuartel general, siendo escenario de numerosos actos castrenses.
Terminada la Guerra, Salamanca emprende su reconstrucción y modernización, la Universidad recupera
su prestigio y se rehabilita y restaura le Barrio Antiguo.
Fuente:
Centro de Documentación del ICOMOS, París