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Italia
Basílica de San Francisco de Asís


El Mundo, Jueves 26 de septiembre de 2002

50.000 HORAS DE TRABAJO DE 15 PERSONAS
EL FRESCO DE GIOTTO QUE QUEDó DESTRUIDO TRAS EL TERREMOTO DE 1997 VUELVE A LUCIRSE EN ASíS


EFE
Cinco años después del terremoto que golpeó a la basílica superior de San Francisco de Asís se ha obrado el "milagro" de la restauración del fresco de San Jerónimo atribuido al joven Giotto y que quedó diseminado en más de 50.000 pequeños fragmentos.

Un largo y minucioso trabajo, lleno de paciencia y tecnología informática, ha logrado recomponer, como si de un gigantesco puzzle se tratase, el fresco y la parte del ábside sobre el que se asienta, que en su hundimiento causó la muerte a dos técnicos y dos franciscanos, que supervisaban los efectos de un anterior seísmo.

Con todos los honores que ha merecido tan ardua empresa, el ábside restaurado fue inaugurado hoy en el complejo franciscano de Asís, una de las principales metas del peregrinaje católico en el mundo.

De las labores de reconstrucción se han encargado 15 expertos del Instituto Central de Restauración italiano (ICR), que han conseguido recuperar el 70% del famoso fresco, que ha vuelto a su original emplazamiento.

La intervención artístico-arquitectónica se ha llevado a cabo con un exhaustivo trabajo de 50.000 horas del equipo técnico, apoyado por los padres franciscanos, grandes conocedores de la basílica.

El director del ICR y supervisor de las obras, Giuseppe Basile, aseguró que la reconstrucción y posterior restauración requirió un arduo trabajo, "ya que el seísmo redujo el ábside y el fresco a miles de pedazos, por lo que volver a ver la bóveda en su lugar es el fruto de un trabajo portentoso realizado con devoción y competencia".

Tras el hundimiento parcial de la bóveda de la nave central, decorada con el fresco atribuido a Giotto y otro de su maestro Cimabue, los técnicos realizaron una minuciosa labor de catalogación con la ayuda de un programa informático basado en fotografías del original.

El fresco de San Jerónimo fue pintado entre 1290 y 1295 con toda probabilidad por Giotto en su primera intervención de las muchas que llevó a cabo en Asís, y representa al santo acompañado de un discípulo. Los frescos fueron reducidos a escombros por el seísmo registrado el 26 de septiembre de 1997, que afectó a toda la región de Umbria (centro de Italia) y que fue captado en directo en el interior de la basílica franciscana por las cámaras de televisión.

El terremoto dañó otros lugares ligados al culto y a la tradición franciscana y causó importantes desperfectos en monumentos arquitectónicos y joyas artísticas de esa región del centro de Italia, colindante con las de Toscana y Lazio.

Las obras de reconstrucción fueron subvencionadas por el Gobierno italiano, con una dotación de 2,5 millones de euros, y por el Fondo Europeo, que aportó 250.000 euros.

Todavía faltan por reestructurar las celdas de los frailes, aún inhabitables tras el seísmo, y los frescos de San Mateo de Cimabue, maestro de Giotto, cuyas obras de restauración comenzarán el año próximo y se extenderán hasta más allá de 2005.


El País, viernes 27 de septiembre de 2002

LOS FRESCOS DE GIOTTO DESTRUIDOS POR UN TERREMOTO RESPLANDECEN DE NUEVO EN ASIS

La ciudad italiana celebra el final de cinco años de una minuciosa restauración


LOLA GALÁN | Asís

San Jerónimo lee absorto sentado en su trono de mármol acompañado por un silencioso monje. Nadie diría, ni siquiera desde la proximidad que permiten los andamios de los restauradores, que este fragmento de los frescos de Giotto (1267-1337) que decoran la bóveda de la basílica de San Francisco, en Asís, es incompleto. Y, sin embargo, lo que el ojo ve es sólo una parte (entre el 60% y el 70%) de la obra maestra de 80 metros, destruida en el terremoto del 26 de septiembre de 1997, y ahora recompuesta. La ciudad ha celebrado una restauración titánica.

(Associated Press)

Asís festejó ayer, cinco años exactos después del terremoto, la recuperación de este tesoro incalculable con una ceremonia y un simposio sobre el proceso de restauración del fresco supuestamente pintado por Giotto y en el que San Jerónimo tuvo menos suerte que los otros tres santos que forman parte del ciclo de Doctores de la Iglesia, que se encuentra en la bóveda de la basílica superior de San Francisco de Asís, a la altura de la entrada.

'Los doctores eran los garantes de la ortodoxia, por eso se les colocaba siempre a la entrada de los templos', explica Giuseppe Basile, director de los trabajos de restauración. San Agustín, San Ambrosio y San Gregorio resistieron las fuertes sacudidas sísmicas que plegaron toda la Umbria (en el centro de Italia) el 26 de septiembre de hace cinco años, y devastaron la basílica del santo patrón de Italia. San Jerónimo, igual que los ocho santos representados sobr e el arco de entrada, desaparecieron entre las ruinas de los ladrillos de la bóveda que se desplomó desde una altura de 22 metros.

Desde el día siguiente al seismo, que se cobró cuatro vidas sólo en la basílica, los bomberos comenzaron el trabajo de recuperación de los fragmentos pintados entre los montones de ruinas. Después, los especialistas se volcaron a reconstruir con ayuda de fotografías de tamaño natural las preciosas imágenes. Se construyeron modelos sobre los que se pegaron uno a uno los fragmentos recuperados. Un rompecabezas gigantesco de 80.000 fragmentos sobre una superficie de 80 metros cuadrados. 30.000 pedazos correspondientes a cuatro de las ocho parejas de santos representadas en el arco de entrada, destruidas por el terremoto, y los 50.000 restantes, a la pintura de San Jerónimo, cuya restauración acaba de terminar.

En total han sido 50.000 horas de trabajo minucioso, llevado a cabo por un equipo a las órdenes de Giuseppe Basile, que han he cho posible este pequeño 'milagro'. El 'taller de la Utopía', como se le bautizó cuando comenzaron los trabajos, se ha convertido en la Realidad de la Utopía, título del simposio que se celebra desde ayer en la basílica y que termina el día 28.

En el laboratorio de restauración de Basile se han montado los fragmentos sobre una pared firme, reproduciendo la forma ovalada de la bóveda, que luego se ha instalado in situ. Los primeros en regresar al arco de donde les había arrancado el terremoto fueron San Rufino y San Vitorino, que reaparecieron en la basílica en 1999 coincidiendo con su reapertura. Más tarde, en 2001, les tocó el turno a Benedicto y Antonio de Padua, Francisco y Clara, Santo Domingo y San Pedro mártir. El broche de oro lo ha puesto ayer la figura de San Jerónimo, acompañado de su acólito, completamente restaurada. El coste total del proyecto ha sido de unos dos millones de euros.

En la bóveda sobre el altar mayor queda aún abierta la herida dejada por el fresco de San Mateo, de Cimabue, y otro amplio fragmento de bóveda con cielo estrellado, destruidas ambas en el terremoto. De la obra de Cimabue se han recogido 120.000 fragmentos. 'Es necesario trabajar con ordenadores de gran potencia para poder recomponerla', explica Basile. El proyecto está ya en marcha, pero la solución no parece próxima.


El Mundo, Viernes, 27 de septiembre de 2002

UNA RESTAURACIóN 'MILAGROSA'
Se abre al público la basílica de San Francisco de Asís tras restaurarse los 40.000 fragmentos del fresco de Giotto


MARTA LOBATO. Especial para EL MUNDO

Se abre al público la basílica de San Francisco de Asís tras restaurarse los 40.000 fragmentos del fresco de Giotto

Hace exactamente cinco años, cuando un terremoto destruyó el fresco de San Jerónimo de la basílica de San Francisco de Asís, pocos habrían apostado por volver a verlo colocado en su lugar. Recomponerlo ha sido como hacer un monumental puzzle, en el que se han ensamblado los 40.000 diminutos fragmentos en los que quedó dividido.

Con una paciencia bíblica, 15 expertos del Instituto Central de Restauración Italiano han ido encajando todo los pedazos de esta obra atribuida al joven Giotto, ayudados por las más recientes técnicas informáticas y guiados por numerosas fotografías, hasta lograr recuperar el 70% del fabuloso fresco.

Una tarea lenta, meticulosa y casi milagrosa, que ayer fue finalmente presentada de manera oficial con ocasión del quinto aniversario del trágico seísmo que acabó, además, con la vida de cuatro personas.

«Este trabajo quizás haya estado más marcado por los latidos del corazón que por el movimiento de las agujas del reloj», afirmó ayer el padre Enzo Fortunato, portavoz del Sagrado Convento de Asís, quien aseguró satisfecho que «se ha obtenido un resultado fantástico e incluso inesperado».

Bajo los escombros

El religioso dio las gracias a todos aquellos que contribuyeron a «realizar esta obra» y recordó conmovido a los dos técnicos y a los dos frailes franciscanos que sucumbieron bajo los escombros a los que quedó reducida la bóveda. Los cuatro perdieron la vida mientras supervisaban los daños ocasionados en la basílica por un precedente terremoto, ocurrido nueve horas antes. La escalofriante escena fue captada en directo por las cámaras de televisión italiana y dio la vuelta al mundo.

Ambos seísmos, de gran intensidad, ocasionaron importantes desperfectos en otros lugares vinculados al culto franciscano, así como en varios monumentos de la región de Umbria (centro de Italia).

Si la recomposición del fresco de San Jerónimo ha sido «un trabajo portentoso», según el supervisor de la labor, Giuseppe Basile, la del fresco de San Mateo, obra de Cimabue, se perfila aún más difícil.

La reconstrucción de esta obra, que cayó sobre el altar de la basílica haciéndose añicos, comenzará el año que viene y se prolongará hasta el año 2005, por lo menos. En este tiempo, se ajustarán los 120.000 fragmentos recuperados del mismo.


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Jose J. García Vicente, 2002
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